Podemos amar intensamente a alguien y odiarlo a la vez, pero sin maldad, como algo momentáno y fugaz. Podemos "odiar a ratos"....
Ésta es la agresión que surge como respuesta al sufrimiento intenso, al naufragio amoroso, a no ser correspondido. Y es que, ¿Cómo no odiar la indiferencia sin reparos, hondamente?
Pero también hay otros odios circunstanciales, milimétricos, fugaces, lacónicos, del mal humor cotidiano, de la intolerancia o de la frustración del ir y venir: "Te odio a ratos cuando frunces el ceño sin razón, si me delatas en público o cuando dices que eres feliz conmigo de mala gana. Pero la inquina se pasa como un suspiro, quisiera entrar en combate pero no me alcanza el enojo porque te quiero demasiado... Y entonces te odio por quererte tanto.
Y, con todo, el experto en amor se horroriza porque la teoría no coincide con la práctica: "¡Odiar a quien se ama es imposible, el amor no tolera ese sentido de destrucción, lo anula por definición!". Lo dudo. el amor de pareja ayuda a prevenir la enfermedad del maltrato, la violencia, pero no garantiza la paz. El amor mengua la cólera, le quita cierto poder, la arrincona, pero no basta para conseguir una convivencia eternamente pacífica.
Esa es la desesperación del que vive entre el odio y el amor, pero desearía vivir en paz: ¡"´Cómo vencer lo que siento, si no soy capaz de aceptarte como eres, con la serenidad que otorga el genuino perdón?"
Pero podríamos ver la cuestión de otra manera más amable: "Te amo tanto y es tan fuerte lo que siento por ti que, si bien en ocasiones siento el impulso de odiarte, no sólo me detengo sino que me alegro de que existas y vivas junto a mi, a pesar de que seas tan insoportable como yo".
1 comentario:
Ama con medida y veras que puedes tener el exito deseado, entrega de mas cuando sepas que esa persona daria todo por ti, si uno ama en verdad preferiria morir a antes causarte daño, por amor uno hace tantas cosas...
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